decidió abrirlo y mirar que había dentro.
Tomó las fotos de un marido huido,
las de un perro, ya muerto,
las cartas de juventud,
algunos abalorios viejos.
Poemas de un desconocido,

una mariposa disecada,
un carrete velado.
Fotos de aquellos tiempos,
números de teléfono,
besos de carmín, no dados.
Laca de uñas seca,
los colores no pintados
de una paleta vieja.
Un bordado añejo
con una rosa muerta.
Quiso dejar algo fuera
y todo lo puso dentro.
Cogió el baúl y lo bajó a la calle,
subió con un vacío hueco.
La casa ya no era oscura,
el sol ahora estaba dentro.
Se le llenó el alma de ternura
y fue a comprar un baúl nuevo.
Ahora lo está llenando
cada día con un verso.