
Era como un cuento eterno.
Tu ombligo contra mi ombligo,
tus ojos en mis besos,

Calor de pasión y estío.
Pusimos play, modo rápido,
para consumirnos.
Atropellamos palabras en pausa
y volvimos al delirio.
No quedó ventana, ni pared,
ni espejo con su brillo.
Apuramos el sentir
de todo lo no vivido.
Que calor, que sed
que ventilador fundido.
Tu ya no llevas ropa,
yo todavía el vestido.
Espera que me lo quito.
Y empezamos de nuevo
besándonos el ombligo
Esto no termina,
solo es el principio.
La ternura y el placer
me hacen gemir a gritos.
Como un papel, la pared.
A quién le importan los vecinos?
Si me tapas con tu piel,
me derrito.
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