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domingo, 3 de enero de 2010

José Luis Rojano Perez. Un ser especial

José Luis Rojano.
Luis, para los amigos.

Hoy mi recuerdo va para él.
Seguramente lo conocía de antes, pero la primera imagen que viene a mi memoria cuando pienso en él. es de hace más o menos 20 años. Aquel día , mejor, aquella noche, yo ,estaba de visita en casa de mi madre.
Bueno, no era una casa exactamente, era un restaurante enorme, con una terraza del tamaño de una pista de tenis con espacio para bastantes espectadores. Una pasada. Además estaba justo a pie de playa y como era invierno, allí, en aquella terraza y a las doce de la noche no hacía ningún calor.

Luís estaba sentado en una silla, con camiseta de manga corta,sudando,berreando, borracho y con la cabeza abierta.

¿Y a quién le tocó curarle la herida? _ A mí.

No fue agradable, tenía el pelo hecho una pena y olía a mil demonios.
Me enfadé terriblemente y lo mandé callar, me costó lo mio. Le curé la herida y fui su peor enemiga durante los siguientes años.
Siempre que me lo encontraba estaba borracho o camino de conseguirlo. No entendía la mitad de lo que me decía, incluso cuando estaba sobrio y solo era capaz de llevarle la contra, para fastidiar.
Un día desapareció de nuestras vidas y se rehabilitó un poco antes de volver.
Había engordado bastante, había cambiado su forma de vestir, ahora vestía como el empresario en que se había convertido. Seguía bebiendo pero con más recato y seguía siendo el mejor mecánico de barcos, el mejor albañil y el más arriesgado en la vida , además de cocinero, conversador y buena persona que haya conocido en mi vida.
Siempre fué educado y cariñoso, poco familiar con su familia, pero mucho con la mía. A mi padre solo lo vi llorar cuando él murió.
Tenía el corazón grande, una mente abierta y muchos secretos que no le dejaban vivir.
Muy poco tiempo antes de partir empezó a abrir sus sentimientos y nos contó que tenía un hijo, que echaba de menos a su hermano Moisés y que no hablaba con su familia desde hacía años.
Paso por su pueblo, Verin, poquito antes de morir, pero no se paró.
Y un 14 de Noviembre, hace casi ocho años, en las costas de Madeira una terrible tormenta y un mar borracho de olas, lo abrazo, lo meció y se lo llevó para siempre.
Luis y su amiga.
Casi nunca hablamos de él porque nos duele pero lo llevamos en el corazón y en el alma como un hermano adoptivo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

RECUERDOS DE INFANCIA 2 La vieja con la canasta de chumbos

         Verano, seco y extremo, allá por los años 60.

Niños que corren y juegan a duras penas por las inclemencias del tórrido agosto en un pueblo de interior.
Ajetreo de gentes trabajadoras. Conversaciones de bar con olor a paella y tabaco.


Orden y concierto en la rutina de cada día.
La canasta
Una llamada:                                                                    

-Samaaariii,Juaniiitoooo, Toooniioooo--Tooñiiiitooo.
Venid,venid que ya llega Trinidad.

Trinidad, esa señora vieja, gorda -de anchas caderas- y mal, muy mal hablada.
Simpática y sonriente con su canasta de chumbos.
Falda larga y delantal;sudorosa y cansada de tirar de su pesada carga,- bajo el sol de la mañana-  cuesta arriba y cuesta abajo.

Se sienta en una silla y... entre sus piernas ,la canasta.


Pide un plato y saca su vieja y oxidada navaja.



AY DIOS! Y comienza la fiesta.

Tres niños...? - No , tres niños y todo el que se quiera acercar -que es su negocio-, disfrutando del espectáculo de verla pelar los chumbos , -sin tocarlos y sin llenarse de espinas.


Ese olor dulce y fresco.

Ese sabor entre mango y pera-miel, deshaciendose en la boca y bajando por la garganta, que pide más. -Pura glotonería-.

Esa sabia psicología para saber ¿qué color y qué sabor? te va a gustar.
Eligiendo ella, en cada momento, al consumidor.











Segura estoy que tan duro trabajo fue recompensado muchas veces solo con mirar la cara de felicidad que en los demás conseguía .



Ahora sé , en lo más profundo, que no sólo era el beneficio económico que obtenía , sino la pasión por hacerlo, lo que le reportaba ganancias.

Esas ganancias que no tenía que compartir ni repartir con su gran y necesitada familia, esas que al final del día se llevaba a la cama y la llenaban de alegría para afrontar un nuevo día.

Allí donde esté, rodeada de dulce olor a verano, seguro que maldice y sonrie con su buena amiga María.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

RECUERDOS DE MI INFANCIA. 3 Aprendiendo costuras y risas.

    Hola María!
María  "la Vieja"
Duro caracter. Enfadada con la vida. Soltera y mayor, -solterona-,
como ella misma se llamaba..
Trabajadora incansable , limpia y muy eficiente.
Ella hacía de todo, la matanza del cerdo; obra en su casa; encalar y pintar casas ajenas; ayuda a las tareas del hogar; recogida de aceitunas; cuidar algún enfermo.
Pero su principal oficio y ocupación siempre fue costurera.
¡Ay! y que costurera. Igual  remienda un delantal que una sábana, igual hace una cortina que unos pantalones de hombre, igual hace un bordado que lencería fina, igual un vestido que una chaqueta. Y que arte el suyo, inigualable sin excusa.
_ ¿Dónde?
_En tu casa y cuando la llamas. Ella hace un hueco en su apretadisima agenda.

   -Hoy no puedo, voy a casa del médico y ....mañana? No, no.Estaré en casa del Notario. Después voy dos días al Cuartel y también tengo una matanza el fin de semana.

Pero llega el martes y allí está.
Desayuna un café solo y pan con aceite o una tajada de lomo en manteca o lo que tu quieras ofrecer, ella no te dirá que no.
    _
-¡Ay, como eres mujer! ¿Por qué me guardas la nata de la leche?
Ya sabes que esto no debe ser bueno, solo por lo que disfruto comiendola.

Eran las 10 cuando empezó y no ha parado hasta las 3 de la tarde.
Hilo y aguja en mano, la montaña de ropa  arreglada va creciendo.
Un descanso para el almuerzo y una mano para recoger la cocina; solo para descansar un poco, el culo y la espalda, de esa silla baja que le gusta usar para trabajar.
Otro café y a continuar con la tarea.
Las 5, las 6 y su lugar de trabajo se va llenando de compañía y de historias simpáticas, llenas de humor, acerca de pretendientes que tuvo y de bromas que hizo.
Una merienda consistente. Más risas y también consejos
¿Dios que humor cuando no gruñe!
   - Ponte derecha; coge el dedal; da las puntadas más cortas; dobla ese trapo; saca la plancha; quita esa cremallera.

Y así durante años, un día o dos cada quincena hasta las 10 de la noche.
La acompañas a su casa y vuelves con una sonrisa de satisfacción.

Hasta aquel día, que sin decir nada o casi nada, sin quejarse mucho y de mal humor por la partida, se fue sin decir adíos.

Cuantas historias y vivencias contadas y compartidas. Cuantas calladas por prudencia.
Mujer honrada como pocas, prudente en extrmo,  sincera y buena persona de verdad.

Con todo mi respeto y mi admiración ,este es mi homenaje a su fuerza y valor .
Y espero una sonrisa desde allí donde se encuentre.